El día en que la muerte jugó Steemmonsters

El día en que la muerte jugó Steemmonsters

Marco estaba muy emocionado por completar la quest. Había pasado toda la mañana peleando con el mazo de vida, y tras derrotar a muchos jugadores que le superaban en nivel, se encontraba listo para derrotar a un simple bot.

Entonces, se fue la luz. La conexión se cayó, y un cartel le anunció que había perdido.

—¡El coñísimo de la puta madre! —exclamó, para luego gritar—. ¡Maduro, coño’e tu madre!

Golpeó la cama, y su laptop estuvo a punto de caérsele. Aquella era la cuarta vez que la luz se iba de su casa, y tras experiencias anteriores, no se encontraba seguro respecto a cuando iría a volver.

En ese instante la muerte apareció. Elegante y cordial, con una bata negra porque aún no se ha adaptado a la modernidad, esta le extendió la mano, y le dijo:

—Mano, vas a morir el día de hoy.

—¿En serio? —preguntó el chico—. ¿Por qué?

—De tanto perder te va a dar un infarto.

Notó su pulso cardiaco, la presión en la cabeza, y el temblar en sus manos. Demonios, la muerte tenía razón.

—Tiene sentido —contestó el joven tras ver que incluso su respiración se entrecortaba—. Bueno, ¿no hay un modo de salvarme?

—Podríamos hacer un juego…

—Ah, claro.

Yéndose a su cuarto buscó un tablero de ajedrez, y lo puso en frente de la muerte.

—Mano, esto no es muy original…

—Bueno, juguemos entonces Steemmonsters.

La muerte se preparó. Creó su cuenta de steem, y tuvo que esperar dos semanas para que se la aprobasen. Posterior a esto tuvo que trabajar muy duro para obtener ganancias en sus post; fue difícil, pero en cuanto prometió matar a los que no le votaran el número de créditos creció de forma exponencial.

Posterior a ello se preparó para jugar. Compró un buen mazo, invirtió dinero, y llevó sus invocadores al nivel cinco. Estaba convencido de que el chico acabaría muerto, idea que se confirmó cuando vio que en lugar de invertir se gastó sus steem en pagar servicios en lugar de comprar packs de expansión.

—Eres un demente —dice la muerte—. ¿Cómo esperas ganarme con unos simples invocadores de nivel 3?

—Con estrategia, querida muerte.

La muerte conectó su laptop, y usando la opción de “Chalengue” retó a Marco. Este se sentó muy tranquilo, y cuando vio las condiciones del combate, decidió usar su mejor alineación. Mientras tanto, la muerte, usando la información recolectada de combates previos de Marco, adaptó la estrategia que mejor le funcionaría según las condiciones del combate.

La muerte vio como en la pantalla de selección de combate aún quedaban treinta segundos. Sonrió de forma arrogante, y dijo:

—Estás perdido, viejo amigo.

Marco, con una sonrisa, comentó en un murmullo:

—Eso crees tú.

Marco había seleccionado ya su equipo, y la muerte se dirigía a hacer lo mismo. Presionó el botón de selección, y luego esperó.

Justo en ese instante se fue la luz. A los pocos segundos, la muerte vio como un mensaje en su laptop le avisaba el error en la transacción.

—¡Nooo! —exclamó—. ¡Hijos de puta!

Con la mano en el pecho, la muerte exclama:

—¡Ya sé porque la gente se muere de arrechera por esto!

Marco se le acerca, y le da una palmada en la espalda.

—Mano, no pasa nada. Con un poco de suerte este apagón solo serán cuatro o cinco horas sin luz.

La muerte, arrecha con la vida, se terminó animando por las palabras de Marco. Mientras tanto, este agradeció de que de todas las muertes que hay, le tocó una muy venezolana.

—Bueno, pospondremos el juego para cuando vuelva la luz…

Marcos se rió, y cuando la muerte lo miró, intrigado, este comentó:

—En primer lugar, crees que va a volver la luz. En segundo lugar, yo ya he ganado.

Marco señaló la pantalla de su computadora, y cuando la muerte se acercó para verla, pudo ver la notificación del juego indicándole que el combate terminó; la muerte perdió por no haber introducido su equipo a tiempo.

—¿Qué? —preguntó esta—. ¿Cómo es posible? Esto no es justo, ¡no es justo!

Marco, mirando a la muerte inquisidora, le dijo con total alegría:

—Mano, así es la cosa.

—¡Pero la luz se fue para ambos!

—¿Estás seguro?

Marcos señaló un pequeño dispositivo al lado de la computadora; un bam de digitel.

—Mientras tu invertías en steemmonsters, yo invertí en un mejor servicio de internet. Sabía que con estos apagones el wifi se dañaría, por lo que compré un dispositivo individual de conexión a internet.

La muerte quedó pasmada.

—¡Esto no se vale!

—¿He roto las reglas? Muerte, tu invertiste en el juego, ¡y los amenazas para que votaran tus post!; yo invertí para mejorar mi disfrute del juego. Lo lamento, mano, pero si quieres acusarme de tramposo, estás pelando bola.

A la muerte le dio algo, una especie de ataque cardiaco, y gritando con el pecho en la mano, exclamó:

—¡Por qué! —Sostuvo la nota como si la vida le fuera en ello, y al final, explotó.

Marco se quedó paralizado, y pasado el shock inicial, siguió jugando. Tras unas partidas la laptop se le apagó.

—Uf… está bien —dijo entre dientes al levantarse.

Se fue a comer una arepa, para luego, ya más tranquilo, seguir jugando; la muerte le ha enseñado que es mejor pasarse en calma las arrecheras antes de morir jugando.

Separador de escritor dos, con pluma y rojo..png

Link de las fuentes:
Información sobre el séptimo sello
Información sobre la pintura “La muerte jugando ajedrez”
Pintura de la muerte jugando ajedrez
Separadores de steemit

La muerte jugando al ajedrez es un símbolo clásico de la cultura popular, referenciado y parodiado en múltiples obras. Este simbolismo se encuentra inspirado en el cuadro de Albrecht Manhusen, quien pintó con un estilo algo rustico lo que vendría a ser una de las pinturas más curiosas del periodo: la muerte jugando al ajedrez con un caballero.

Tras esto, en El séptimo sello (película hecha por Ingmar Bergman), se retrata esta idea como uno de los temas centrales de la película; un caballero se enfrenta a la muerte jugando ajedrez mientras busca un propósito que le de sentido a su vida, y que pueda ser su última acción antes de su muerte.

Por el éxito de la película, la figura de la muerte jugando, y como un personaje más de la historia, pasó a ser una imagen recurrente en diversos medios. Por mi parte, la primera vez que la vi referenciada fue por medio de una parodia en un rpg llamado “Doom y Destiny”, en el que se hace un giro de tuerca al explicar que el emperador Destino era inmortal ya que se encontraba en un juego eterno de rol contra la muerte; me gustó mucho el giro.

En este caso, y con aquella idea aún en mi mente desde que jugué el juego, se me ocurrió desarrollar como sería la muerte jugando a Steem Monsters (ahora Spliterlands), pero no quería que la muerte ganase; en realidad, tal cosa ni me pasó en ningún momento. Por ello, durante un apagón, encontré la solución. Los que vivan en Venezuela y hayan pasado los cinco días sin luz, y se estén acostumbrando a las cuatro horas diarias sin energía eléctrica, lo entenderán.

Espero que este cuento haya sido de vuestro agrado, y que no les haya molestado esta pequeña clase de cultura. Cuento con que esta participación cuente para el concurso de escritura de steemmonsters, en la que pienso participar más a menudo. Si tenéis alguna sugerencia o comentario, no dudes en ponerla en la sección de comentarios, en donde con mucho gusto la acabaré respondiendo..

Mis últimos post de la serie “Cómo escribir subgéneros en la fantasía”. Número
¿Cómo escribir fantasía? #0
¿Cómo escribir subgéneros en la fantasía? #1
¿Cómo escribir fantasía medieval? #2
¿Cómo escribir fantasía épica? #3

Mis últimas publicaciones: Tipo
Sin luz Post
¿Cómo escribir fantasía épica? Post
Mis opiniones de DaiSthai War, nuevo juego en Steem ¡Con autos! Post

image.gif


Posteado desde mi blog con SteemPress : http://arteaga-juan.repollo.org/2019/04/16/el-dia-en-que-la-muerte-jugo-steemmonsters/


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *