De mamiferos y arácnidos (Cuento)

Mika se encontró un animalillo diminuto en su pelo. Tenía ocho patas y unos ojos tan negros que por un instante pensó haber visto en ellos reflejados a la muerte.

—Shut, vete, puto insecto.

El animal cayó al suelo, sorprendido. Se levantó en dos de sus patas y comenzó a tejer una cuerda que le llevase hasta el techo de la habitación.

—¡Tía, déjame en paz! —exclamó en cuanto estuvo a su altura—. No soy un insecto, soy un arácnido —enfatizó cada letra de esta palabra, lo cual costó, puesto que era una araña muy joven y con poca fluidez en el español.

—¿Puedes hablar?

La araña le miró fastidiada y comenzó a balancearse.

—Estos mamíferos… tan estúpidos.

Ofendida, la humana le regañó.

—¡No soy un mamífero, soy una humana! Bicho raro…

Se quitó la zapatilla para pegarle, pero la araña, ágil como ella sola, esquivó los golpes con la maestría de un niño que evade de milagro la chancla de su madre.

—¡Me la vas a pagar! —gritó con el seño fruncido—. ¡No me importa si sos un pez o un puto mono, igual te mataré!

—¡Qué mamimofoba! —exclamó la araña, sin entender por qué tanto odio.

La araña se defendió, pero por el tambalear de su cuerda acabó cayendo en la espalda de Mika. Esta, al sentir que aquél ser se había pegado a su cuerpo, se arrojó al piso, provocando que el arácnido tuviera que crearse un paracaídas a último minuto para salvarse.

—¿Qué haces? —dijo la humana, al notar que la araña estaba llorando mientras caía.

El arácnido, ofendido, cruzó los brazos con una triste expresión.

—Es que me acabo de dar cuenta de que eres un mamífero, algo así como un delfin…

—¿De qué estás hablando? —preguntó esta, con un contundente rechazo en su voz.

La araña comenzó a reírse.

—Tía, es que no sabes nada. ¿No has escuchado que los delfines son peces? Pero también son mamíferos. Por lo tanto, necesitas agua y eres tan bruta que ni te has dado cuenta.

La mujer se quedó pensando en ello un instante.

—¡Tienes razón! —gritó, y para evitar ahogarse, corrió hasta el filtro del lavamanos, donde comenzó a echarse agua con tal violencia, que su cabello quedó atascado en el colador de la tubería.

—Pobre humana… —dijo la araña, mirando hacia un lado para no ver el desfile de desesperación de aquél mamífero—. ¿Qué opinas tú, amigo delfín?

El nombrado se dio cuenta de que la araña lo estaba mirando. Haber volado con sus alas hasta la ventana para no ser visto no resultó ser tan buena idea como había previsto.

—En realidad, no he entendido nada —dijo este, respirando aire con total normalidad.

La araña no quiso contarle la dura realidad de que el delfín, al ser un mamífero, también necesitaba agua para vivir. Había aprendido gracias a la humana que hay cosas que no son necesarias decirlas para saberlas, por lo que decidió despedirse y abrirle la puerta a la parca.

—Muerte, no entiendo esto en lo absoluto… —dijo el delfín desde la ventana en un intento para que la omnipresente le explicara.

Su sombría figura, negra como el reflejo de una araña, contemplaba la habitación con una sonrisa en el rostro.

—Oh, amigo, estas son cosas de humanos y tú, como mamífero, no las entenderías.

—Pero, ¿por qué cree esa humana que necesita respirar agua como si fuera un pez?

—Tú no preguntes y solo mira el espectáculo. Recuerda que son cosas de seres vivos; yo no pregunto ni los entiendo, solo hago mi trabajo, y aquella araña, en su ignorancia, me lo ha facilitado.

La mujer, tras quedar morada de tanta agua, cayó al piso, liberando un manantial desde sus labios que acabó golpeando otro arácnido que había recién nacido.

El delfín miró aquello confundido, por lo que decidió irse a dormir, agotado por todo lo que había visto. La muerte se despidió de él, y le aconsejó, como lo hace todo buen amigo, que no trepase muchas paredes, no vaya a ser que alguien pensara que el delfín es un arácnido y no mamífero.

 

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Link de las imágenes:
Araña del título editada por mí
Separadores de steemit

Este es el primer cuento que publico en mucho tiempo. Espero que sea de vuestro agrado. Proximamente les hablaré de un nuevo proyecto que he estado desarrollando estos últimos meses, aunque aún está lejos de su versión final. Como siempre, les deseo un buen día y que no les aparezca una araña en su cama.

 

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